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EL MENSAJE DEL ÁNGEL

Creado: 26/03/2014 - 21:03 por Vianey Lamas Flores

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El divino Maestro necesitaba enviarle un mensaje a la escribana del alma, por lo que pidió a uno de sus ángeles que fuera el portador. Sabiendo que la mujer tomaría muy en cuenta el mensaje escrito en un libro, el ángel bajó e hizo los arreglos pertinentes. Mientras tanto, la escribana se debatía en su interior con sus partes rotas. Viejas emociones aparecían en la sombra de la cotidianidad. Los mismos conflictos, dando vueltas alrededor de ella. Era una gran trampa, fácil de caer pues tocaba sus heridas más añejas. Abrió el libro seleccionado por el ángel y comenzó a leer:

¿en serio vas a regresar a los viejos laberintos?

El mensaje era claro y contundente. La mujer recordó todo el tiempo que pasó perdida en los laberintos reclamando su pasado, su origen y su historia. Ya había peleado, gritado, llorado; ya había dolido demasiado, ya lo había visto y abrazado, todo aquello parecía estar acomodado y ahora las emociones se arremolinaban de nuevo. “Eso la distraerá de su proyecto”. Pensó una mujer que la observaba por el espejo cósmico.

¡Qué fácil hubiera sido ponerse el disfraz de víctima como lo hacía antes! Pero la escribana sabía que ese traje ya no lo quedaba.

¡Qué fácil hubiera sido volver a despreciar a sus padres, reprocharles sus errores! Pero ya los había honrado y se había reconciliado en su corazón.

¡Qué fácil hubiera sido tratar de chantajear y manipular! Pero ya había aprendido a ser profundamente respetuosa de la voluntad ajena.

Si ya había probado la Paz, ese hilo invisible que subyace bajo todo el tejido humano. ¿Qué caso tendría entonces volver a los antiguos comportamientos? ¿A quién beneficiaría semejante actitud? La mujer siguió leyendo:

¡Subid al nuevo nivel! ¡Por favor!

Aquellas palabras eran una súplica que venía de lo Alto. ¿Por qué la petición tendría ese tono? La escribana del alma había estado tiempo atrás jaloneándose con los caprichos de su ego y había salido muy lastimada, después aprendió a escuchar en el Silencio y a seguir los dictados de su Alma. Parecía que lentamente su ego, se doblegaba y se alineaba con la Gran Voluntad. Eso no convenía de ninguna manera a los planes de la Guerrera Herida que comandaba el ejército de lo Femenino Herido. Era fácil desconectar a las mujeres de su feminidad sagrada con sólo tocar sus heridas. Era más práctico mantener a las mujeres cautivas de sus propias heridas pero la escribana recordó aquel día en que asomándose al espejo roto que representaba su vida, vio el rostro del Divino Maestro y eso la había sanado. Ahora era capaz de hacer una recapitulación luminosa de su pasado. Dio un gran suspiro y cerrando el libro exclamó:

  • Vivo el presente porque estoy en paz con mi pasado.-

Y allá en el Mundo de los Símbolos la Guerrera Herida hacía un gran berrinche mientras el ángel fiel volvía a su lugar esperando seguir sirviendo al Divino Maestro.

Ahora era la escribana quien suplicaba al ángel.

  • ¿Cuánto me falta para ser como tú? Yo también quiero servirle. - El ángel no podía revelarle la respuesta, sin embargo pronto recibiría señales inequívocas.
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