Logo
Header

YA NO ERA UNA MUJER ORDINARIA

Creado: 28/06/2015 - 15:06 por Vianey Lamas Flores

Imagen

-Ya llevas mis secretos en el corazón, ahora es tiempo de que se conviertan en llaves. Cualquier puerta que quieras puede ser abierta, sólo tienes que creer en tu Poder.- Le dijo la luna a la mujer mientras dormía.

“Sólo tienes que creer en tu Poder”. “Sólo tienes que creer en tu Poder”. “Sólo tienes que creer en tu Poder”.

Con aquellas palabras la escribana despertó de su sueño. Ahora sabía que el Poder del que la luna le hablaba no venía del ego sino de las raíces de la tierra, de su conexión con su esencia femenina, de sus encuentros con la sombra, de sus descensos al inframundo, de su útero y corazón. Ya no era una mujer ordinaria, estaba marcada con la huella de Lo Profundo, era una Iniciada para caminar entre el mundo real y el imaginario, era una hacedora de cuentos, una tejedora de historias, una sanadora de letras, una servidora del Divino Maestro.

Subió a la parte más alta del valle y miró al horizonte. No sabía exactamente lo que vendría pero sentía que era algo grande. Abrió los brazos y sintió la fresca brisa que venía del Norte. Había dejado de tener prisa, de sentir miedo, de aferrarse a la forma, de dudar, de darle instrucciones a la Vida. La espera se había convertido en contemplación y había comenzado a mirarse aunque nadie la mirara. Ahora podía ser invisible sin sentir la aniquilación. Su verdad interior la había erguido. Ahora se sostenía por sí misma. Ya no le dolía la espalda, había dejado de cargar lo excesivo. Era sólo responsable de lo que le correspondía y podía entregar sin remordimiento lo que no era suyo. Tenía además unas alas nuevas que habían sido confeccionadas por ella misma, en el Taller de las Alas Rotas. Era plegables y ágiles y se ataban con hilo de ángel. Volar con ellas le daba un gozo indescriptible. Sentía paz en su Alma y esperaba que el Silencio le hablara, aunque últimamente los mensajes venían de manera onírica.

Su pluma mágica ya llevaba mucho tiempo siendo su fiel compañera y en cada viaje encontraba nuevas tintas que le permitían expandir su escritura. Pensó en las cuatro llaves de las que hablaba la luna. ¿Qué abrirían? ¿Sería tiempo de usarlas o debía guardarlas?

Se dio la media vuelta para volver al bosque y no miró que a lo lejos venía un caballero montado en un bello corcel…

Visitas:
57573
© 2017 Tu cuento para sanar
Tel. 044 55 541 999 56, contacto@tucuentoparasanar.com.mx

Diseño y desarrollo por: GRUPO AD3