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LOS LENTES MÁGICOS

Creado: 26/03/2014 - 21:03 por Vianey Lamas Flores

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Esa mañana Lavi se despertó muy confundida por un extraño sueño, así que se apresuró para ir a ver a su amigo, el mago. El hombre de larga cabellera la recibió amablemente y ella le contó sobre los acontecimientos más recientes en su vida que la tenían tan ofuscada. El hombre sabio se dio cuenta de que era tiempo de entregarle algo. Así que le pidió lo disculpara un momento y volvió con unos extraños lentes que le entregó sin ninguna explicación. La mujer los tomó sorprendida, en verdad eran raros, el armazón estaba hecho de excremento seco, sin embargo tenía unas pequeñas piedras preciosas incrustadas en él. Los cristales eran como caleidoscopios que no dejaban de girar.

  • Póntelos y sígueme contando.- Pidió el hombre con su voz apacible.

Lavi obedeció y mientras hablaba podía observar las cosas de distintas maneras dependiendo del color que tuviera enfrente.

  • ¡Es increíble!

Con el negro vio cómo la historia se teñía de drama; con el gris las escenas eran borrosas y pocos claras; con el amarillo la perspectiva era infantil; con el rosa se convertía en un cuento de hadas; con el naranja se buscaba un culpable; con el azul se distorsionaban los demás personajes; con el morado observó los procesos; con el verde pudo ver su historia sanada; con el rojo todo se tiñó de amor y comprensión. Llegó un punto donde vio la situación que le estaba planteando a su interlocutor de una manera total. Pudo ver el origen; el pasado, el presente y el futuro, todo en un mismo momento.

  • ¡Ahora entiendo!- Exclamó.

El mago sonrió complacido. La mujer se quitó las gafas mágicas y se talló un poco los ojos.

  • ¿Por qué nunca antes me habías prestado estos lentes?- Inquirió en un tono de reproche.
  • Porque no estabas preparada para ver a través de ellos. Estos lentes sólo se entregan a los que se atreven a regresar al Gran Laberinto.

Lavi recordó todo el miedo y la tristeza que había sentido en ese lugar lleno de sombras. Todas las veces que esperó a que alguien llegara a rescatarla; la soledad y la duda; la falta de fe y el vacío. Las voces que la ensordecían con sentencias y juicios y el silencio de su respiración. La imagen de la virgen herida y moribunda vino a su mente una vez más, el ritual en el mar; todas las lágrimas derramadas y el dolor de tener el alma expuesta y vulnerable.

  • ¿En verdad creías que no ibas a encontrar el tesoro escondido en el laberinto?- Preguntó el hombre amorosamente.

Lavi se quedó mirando al mago conmovida por lo que acababa de vivir. Ahora sabía que cualquier situación que se le presentara en su vida podría ser vista a través de los lentes mágicos y eso era un verdadero regalo.

  • ¿De dónde has sacado esos anteojos?- Preguntó.
  • Me los entregó el Maestro.
  • Lo sabía.
  • Ahora son tuyos
  • Mil gracias, mago. Hasta pronto.

La mujer salió rumbo a su morada, debía guardar los lentes en un lugar especial.

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